Las transferencias de fondos de los marroquíes residentes en el extranjero (MRE) han superado la barrera de los 50.000 millones de dírhams al cierre de mayo de 2026, según los datos publicados este jueves por la Oficina de Cambios de Marruecos (Office des changes). La cifra supone un incremento interanual del 8,8%, lo que refuerza el papel de las remesas como fuente vital de divisas para la economía marroquí.

El organismo oficial ha detallado estos datos en su boletín mensual de indicadores de intercambios exteriores, correspondiente a mayo de 2026. Las remesas de los MRE constituyen uno de los principales sustentos de la balanza de pagos del reino alauí, por detrás de los ingresos turísticos y las exportaciones de automóviles y fosfatos.

El incremento registrado hasta mayo consolida la tendencia al alza de los últimos años, impulsada por la mejora de la coyuntura económica en los países de acogida –principalmente Francia, España, Italia y Bélgica– y por los incentivos fiscales y bancarios introducidos por el Gobierno marroquí para canalizar los ahorros de su diáspora. Según fuentes del sector financiero marroquí, las transferencias por canales oficiales se han visto favorecidas por la digitalización de los servicios de remesas y por la estabilidad del tipo de cambio del dírham frente al euro y el dólar.

El dato de mayo consolida a las remesas como un pilar clave para la economía del país norteafricano, que depende en gran medida de las divisas enviadas por su diáspora, estimada en más de cinco millones de personas, para sostener el consumo interno y la inversión.