Las restricciones migratorias impuestas por la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, están causando graves trastornos en la organización del Mundial de fútbol de 2026, que se celebrará en Estados Unidos. Prohibiciones de viaje y problemas con la tramitación de visados están afectando a selecciones, cuerpos técnicos y aficionados incluso antes del pitido inicial, según informaron fuentes de la FIFA y representantes diplomáticos de varios países participantes.

Impacto en deportistas y delegaciones

Varias federaciones nacionales han denunciado retrasos en la concesión de visados para sus jugadores y personal de apoyo, lo que ha obligado a modificar planes de concentración y entrenamientos. La situación se ha agravado especialmente para países cuyos ciudadanos están sujetos a las prohibiciones de viaje impuestas por Trump a naciones de mayoría musulmana y otras regiones, una medida que ha sido criticada por organismos internacionales de derechos humanos.

Un portavoz de la FIFA declaró a la prensa que la organización está en contacto con el Departamento de Estado estadounidense para tratar de resolver los problemas logísticos, aunque reconoció que la incertidumbre persiste a menos de un mes del inicio del torneo. El Mundial de 2026, que se disputa en 16 ciudades de Estados Unidos, Canadá y México, representa el primer evento de esta magnitud bajo las nuevas restricciones migratorias.

Implicaciones diplomáticas y económicas

El impacto va más allá de lo deportivo. Varios gobiernos han expresado su malestar por las dificultades que enfrentan sus selecciones y aficionados, lo que ha generado tensiones diplomáticas en un momento en que Estados Unidos busca proyectar su imagen como anfitrión global. Según analistas consultados, los problemas de visado podrían reducir la afluencia de turistas extranjeros, afectando los ingresos previstos para las ciudades sede y la propia economía local.

La FIFA ha advertido que, de no resolverse la situación, podría verse obligada a reconsiderar algunos aspectos logísticos del torneo, aunque por ahora descarta cambiar de sede. Mientras tanto, las federaciones afectadas trabajan contrarreloj para garantizar que sus equipos lleguen a tiempo y en condiciones óptimas para competir.