Los estados del Golfo que han sufrido las represalias iraníes estarían buscando diversificar sus estructuras de seguridad, según analistas estadounidenses que advierten de un posible distanciamiento de Washington. El coste de la alianza con Estados Unidos, en un contexto de conflicto abierto con Irán, estaría llevando a estas monarquías a explorar opciones alternativas para su defensa.

La guerra entre Estados Unidos e Irán, que se intensificó en los últimos meses, ha tenido un impacto directo sobre los países de la península arábiga. Los ataques con misiles y drones iraníes han alcanzado territorio saudí, emiratí y bareiní, entre otros, causando daños materiales y poniendo en evidencia la vulnerabilidad de sus sistemas de defensa. «Los países que han sufrido el peso de la represalia iraní tienen un incentivo para diversificar sus estructuras de seguridad», señalan los analistas.

El desgaste de la alianza con Washington

Durante décadas, la seguridad de los estados del Golfo ha dependido del paraguas militar estadounidense, con bases como la de Al Udeid en Catar o la Quinta Flota en Baréin. Sin embargo, la escalada bélica entre Washington y Teherán ha convertido a estos países en blancos directos de los ataques iraníes, lo que ha generado un creciente malestar en las cortes reales. «La percepción en Riad y Abu Dabi es que pagar el coste de la alianza con EE.UU. ya no garantiza la protección, sino que atrae represalias», explican las fuentes consultadas.

Este descontento se traduce en movimientos concretos: varios gobiernos del Golfo han intensificado las conversaciones con China y Rusia para adquirir sistemas de defensa aérea y establecer acuerdos de cooperación militar. Pekín y Moscú, por su parte, han mostrado su disposición a llenar el vacío que dejaría un eventual repliegue estadounidense en la región.

Un giro geopolítico en marcha

El posible realineamiento de los estados del Golfo supondría un terremoto en el equilibrio de poder en Oriente Próximo. Si Washington pierde la lealtad de sus aliados históricos, su capacidad para proyectar fuerza en la región quedaría gravemente dañada. Para Irán, en cambio, sería una victoria estratégica: ver alejarse a los monarcas del Golfo del bloque estadounidense sin necesidad de una invasión terrestre.

Aunque aún no hay decisiones formales, la tendencia es clara. Los países que han sufrido el castigo iraní buscan alternativas y el tablero regional podría reconfigurarse en los próximos meses. La Casa Blanca, por ahora, no ha comentado públicamente estos movimientos, pero fuentes del Pentágono reconocen en privado su preocupación por el debilitamiento de la alianza.