La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha recortado a la mitad sus previsiones de beneficios para las aerolíneas mundiales en 2026, según ha anunciado este lunes desde su sede en Ginebra. El motivo principal es el encarecimiento del combustible derivado de la escalada del conflicto con Irán, que ha disparado el precio del carburante de aviación y está impactando directamente en la rentabilidad del sector.
La guerra en Oriente Próximo ha provocado un incremento de hasta un 30% en el precio del queroseno en los últimos meses, según estimaciones de la propia IATA. Este aumento ha forzado a la asociación a reducir drásticamente sus estimaciones de ganancias para el conjunto del año, aunque no ha proporcionado cifras concretas del nuevo beneficio esperado.
El sector aéreo, que venía recuperándose con fuerza tras la pandemia, se enfrenta ahora a un entorno de costes récord que amenaza la viabilidad de algunas rutas, especialmente las de largo radio. Las aerolíneas de bajo coste y aquellas con menor cobertura de cobertura de combustible son las más expuestas al alza.
El combustible sostenible, en jaque
Además del impacto inmediato en los márgenes, la crisis pone en riesgo los objetivos de descarbonización del sector. El combustible de aviación sostenible (SAF), cuya producción es más cara que la del queroseno convencional, podría ver frenada su adopción si las compañías centran sus esfuerzos en contener los costes. La IATA insiste en que alcanzar las emisiones netas cero para 2050 requiere inversiones masivas en SAF, pero la prioridad actual de las aerolíneas es sobrevivir a la crisis de costes.
El elevado coste del combustible de aviación sostenible pone en riesgo la concesión de las emisiones netas cero para 2050, advierten desde la asociación.
España, como uno de los principales destinos turísticos del mundo, es especialmente sensible a esta situación. El turismo representa más del 12% del PIB español, y el transporte aéreo es el principal medio de llegada de visitantes internacionales. Si las aerolíneas reducen frecuencias o eliminan rutas para ajustar sus costes, la conectividad aérea española podría verse afectada.
El ministro de Transportes español, Óscar Puente, convocará la próxima semana a los representantes del sector para analizar el impacto de la crisis en las conexiones con Canarias y Baleares, según fuentes del ministerio. El año 2026 había comenzado con perspectivas optimistas para el tráfico aéreo, pero el conflicto iraní ha revertido la tendencia.




