La Armada de Estados Unidos ha presentado su plan de construcción naval para el año fiscal 2027, en el que contempla por primera vez la posibilidad de fabricar buques en astilleros extranjeros. La medida llega en un momento en que el Congreso presiona para mejorar la capacidad de los astilleros nacionales, que arrastran limitaciones de capacidad y sobrecostes crónicos.
El documento, divulgado el lunes, reconoce que la modernización de la flota requiere alternativas ante los cuellos de botella que sufren los astilleros estadounidenses, incapaces de satisfacer los plazos y volúmenes necesarios para mantener la ventaja naval frente a China. Legisladores de ambos partidos han impulsado reformas para revitalizar la base industrial de defensa, pero el Pentágono baraja ahora recurrir a socios internacionales como solución temporal.
Un debate estratégico sobre la autonomía naval
La opción de construir en el extranjero, que no especifica qué países o astilleros podrían participar, ha generado divisiones en el Capitolio. Los defensores de la industria local advierten de que externalizar la construcción comprometería la autonomía estratégica de EE.UU. y debilitaría una cadena de suministro ya de por sí frágil. Sin embargo, fuentes del Pentágono señalan que la medida responde a la urgencia de reponer una flota envejecida y reducir los plazos de entrega.
La decisión de la US Navy de estudiar astilleros foráneos refleja el profundo deterioro de su capacidad industrial doméstica, un problema que arrastra desde la década pasada y que se ha agravado con la competencia china.
El plan del año fiscal 2027 no detalla cifras concretas de buques ni presupuestos, pero los analistas consideran que la exploración de opciones extranjeras abre un precedente significativo. Hasta ahora, la construcción naval militar estadounidense se había reservado exclusivamente a astilleros nacionales, protegida por la legislación Jones Act y otras normas que limitan la participación extranjera. El giro, según coinciden varios expertos, evidencia la presión estratégica que ejerce el ritmo de expansión naval de Pekín.




