La Unión Europea ha aprobado una normativa que exigirá que todos los vehículos nuevos vendidos en los 27 Estados miembros sean compatibles con alcoholímetros de bloqueo (alcolocks), como parte de la estrategia Visión Cero, cuyo objetivo es eliminar todas las muertes y lesiones causadas por la conducción bajo los efectos del alcohol para el año 2050.

La medida, publicada este sábado por el Diario Oficial de la UE, obligará a los fabricantes de automóviles a incorporar en los nuevos modelos una interfaz que permita conectar dispositivos alcoholímetros homologados. Estos sistemas impiden el arranque del vehículo si el conductor supera la tasa de alcoholemia legal, actualmente fijada en la mayoría de los países de la UE en 0,5 gramos por litro de sangre (0,25 mg/l en aire espirado para conductores noveles y profesionales).

La Comisión Europea estima que cada año se producen en la UE unos 25.000 fallecimientos en accidentes de tráfico, de los cuales aproximadamente un 25% están relacionados con el alcohol. La normativa se enmarca en el paquete de seguridad vial que la UE viene desarrollando desde 2019, y que ya incluye sistemas como el asistente de velocidad inteligente (ISA), la frenada de emergencia y el detector de somnolencia.

La obligación entrará en vigor de forma escalonada. Según fuentes comunitarias, los primeros plazos afectarán a nuevos modelos a partir de 2028, mientras que todos los vehículos de nueva matriculación deberán cumplir la norma en 2030. Los Estados miembros tendrán libertad para adaptar los requisitos técnicos y los plazos para vehículos ya en circulación, aunque la Comisión recomienda incentivos para la instalación voluntaria de alcolocks.

La industria del automóvil, a través de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), ha mostrado su disposición a cumplir la directiva, pero ha subrayado la necesidad de un marco técnico armonizado. Los proveedores de sistemas de seguridad como Bosch, Continental y el fabricante sueco Alcolock ya trabajan en soluciones integradas que conecten el alcoholímetro con el sistema de arranque del motor sin necesidad de modificaciones adicionales.

La decisión de la UE ha sido respaldada por organizaciones de víctimas de accidentes de tráfico y por la Federación Europea de Víctimas de la Carretera (FEVR), que calificaron la medida como «un paso histórico» para reducir la siniestralidad. En declaraciones a los medios, su portavoz señaló: «Cada año mueren miles de personas por algo completamente evitable. Con esta norma, los conductores ebrios ya no podrán poner en riesgo a nadie».

La medida no está exenta de debate. Algunos colectivos de conductores y partidos liberales han expresado su preocupación por la posible vulneración de la privacidad y el incremento del coste de los vehículos. Sin embargo, la Comisión Europea defiende que el sistema solo registra datos de alcohol en sangre en el momento del arranque y no almacena información personal, y estima que el coste adicional por vehículo será inferior a 200 euros, cantidad que se reducirá con la estandarización y las economías de escala.