La Comisión Europea ha puesto en marcha una investigación oficial sobre las importaciones de pato pekinés procedentes de China, según ha trascendido este domingo. Se trata de la primera vez en los últimos años que el bloque comunitario aplica medidas proteccionistas contra el sector agrícola del gigante asiático, en un contexto de creciente tensión comercial entre Bruselas y Pekín.

La investigación, cuyos detalles aún no se han hecho públicos, se centraría en posibles prácticas de dumping o subvenciones irregulares por parte de los exportadores chinos. El pato pekinés es un producto emblemático de la gastronomía china y su llegada al mercado europeo ha aumentado significativamente en la última década, lo que ha generado malestar entre los productores avícolas de la UE.

Un precedente proteccionista

La decisión de Bruselas marca un giro en la política comercial comunitaria, que hasta ahora había evitado abrir expedientes contra productos agrícolas chinos. En los últimos meses, la UE ya ha endurecido su postura frente a Pekín en sectores como los vehículos eléctricos o el acero, pero es la primera vez que el proteccionismo alcanza al sector agroalimentario, históricamente menos conflictivo en las relaciones bilaterales.

Fuentes comunitarias consultadas por la prensa rusa señalaron que la investigación se ha iniciado tras las quejas presentadas por asociaciones de avicultores europeos, que denuncian una competencia desleal por parte de los productores chinos. La Comisión no ha precisado el plazo para concluir la pesquisa, aunque este tipo de procedimientos suele durar entre seis y nueve meses.

El pato pekinés, en la mira de la UE: ¿paranoia comercial contra China?, se preguntaba este fin de semana la agencia Sputnik, al dar la noticia.

La respuesta de Pekín no se ha hecho esperar. El Ministerio de Comercio chino ha manifestado su profunda preocupación por la medida, advirtiendo que podría tomar represalias si la investigación concluye con la imposición de aranceles adicionales. Para China, el pato pekinés no es solo un producto alimentario, sino un símbolo cultural cuyo valor va más allá de lo económico.

Implicaciones para el sector avícola español

La investigación europea también afecta de lleno al sector avícola español, uno de los más potentes de la UE. Aunque España no es el principal productor de pato del bloque —Francia y Hungría lideran la cría—, las importaciones chinas han crecido en el mercado ibérico en los últimos años, alimentando las quejas de los ganaderos locales. La Asociación Española de Productores de Carne de AVE (ASEPCA) ha mostrado su apoyo a la iniciativa de Bruselas, aunque pide que la investigación sea rigurosa y transparente para evitar represalias que perjudiquen a otros sectores exportadores españoles, como el porcino o el aceite de oliva, que dependen en gran medida del mercado chino.

En el sector se teme que la decisión de la UE pueda desencadenar una guerra comercial que acabe perjudicando a los propios productores europeos. De momento, el pato pekinés se ha convertido en el nuevo frente de una batalla arancelaria que no deja de ganar intensidad entre Bruselas y Pekín.