La Unión Europea ha decidido establecer un canal de comunicación diplomática directa con Rusia, una iniciativa impulsada por el presidente del Consejo Europeo, António Costa. La decisión, anunciada este 20 de junio, busca que Europa pueda interpretar por sí misma los mensajes de Moscú sin depender de terceros países, según ha explicado el propio Costa.

En sus declaraciones, Costa subrayó que «mantener canales diplomáticos con Rusia permitiría a Europa no depender exclusivamente de terceros» para conocer las posiciones del Kremlin. El dirigente europeo ha ordenado a su oficina que ponga en marcha el contacto directo con el gobierno ruso, una medida que, sin embargo, ha generado inquietud entre los países nórdicos y, al parecer, también entre los líderes de Francia y Alemania.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha destacado por su parte el papel de Francia y de otras naciones europeas en los esfuerzos para alcanzar una solución al conflicto entre Rusia y Ucrania, sin referirse directamente a la nueva iniciativa diplomática impulsada por Costa.

La apertura de este canal diplomático representa un giro significativo en la política europea hacia Moscú, en un momento en que las relaciones entre la UE y Rusia siguen marcadas por la guerra en Ucrania y las sanciones impuestas por Bruselas. Mientras los países nórdicos, tradicionalmente más reacios al diálogo con el Kremlin, expresan su inquietud, el club comunitario afronta el desafío de equilibrar la necesidad de mantener vías de comunicación con la cautela exigida por el contexto de conflicto.