La policía metropolitana de Londres ha prohibido la manifestación prevista para este viernes 15 de mayo con motivo del Nakba Day, la conmemoración palestina del desplazamiento forzoso de 1948. En cambio, ha autorizado una marcha de la ultraderecha antiislámica que se celebrará el mismo día, según ha denunciado una inspectora retirada de Scotland Yard.
La decisión, adelantada por la exdetective Nailah Sharif en el medio Declassified UK, ha reabierto el debate sobre la libertad de expresión y los criterios que aplican las fuerzas de seguridad. Sharif, que trabajó durante más de 30 años en la Policía Metropolitana, considera que la medida es discriminatoria y que sienta un peligroso precedente.
Un mismo día, dos tratos diferentes
Los organizadores palestinos habían solicitado autorización para concentrarse pacíficamente en el centro de Londres con motivo del 76.º aniversario de la Nakba, término árabe que significa «catástrofe» y que designa el éxodo de cientos de miles de palestinos tras la creación del Estado de Israel. La policía, sin embargo, les ha comunicado que la marcha no podrá celebrarse.
Simultáneamente, un grupo ultraderechista de orientación antiislámica ha recibido luz verde para organizar una manifestación en la misma fecha. La decisión ha sido calificada por Sharif como «un error» que equipara una conmemoración legítima de una tragedia histórica con la expresión de odio religioso.
Criterios opacos y acusaciones de parcialidad
La Policía Metropolitana no ha detallado los criterios exactos que han llevado a prohibir una marcha y permitir la otra. En un comunicado, el Ministerio del Interior británico ha señalado que las decisiones sobre concentraciones se toman «caso por caso» y primando «la seguridad pública y la prevención de disturbios». No obstante, la exinspectora sostiene que la prohibición responde a «presiones políticas» y a un «doble rasero» que beneficia a los grupos de extrema derecha.
La comunidad palestina en Reino Unido, que suma cerca de 20.000 personas, ha convocado una protesta pacífica alternativa para denunciar lo que considera una violación de su derecho a la reunión pacífica. «Prohibir el recuerdo de la Nakba mientras se permite una marcha islamófoba es un escándalo», declaró un portavoz de la Asociación Palestina Británica.
El caso también ha generado reacciones entre las organizaciones de derechos humanos. Amnistía Internacional ha recordado que la libertad de reunión es un derecho fundamental recogido en el artículo 11 del Convenio Europeo de Derechos Humanos y que cualquier restricción debe ser «proporcionada y no discriminatoria». La organización ha pedido a Scotland Yard que revise su decisión y garantice un trato igualitario.




