El comandante supremo de la OTAN en Europa ha restado importancia a la retirada de tropas estadounidenses del continente, anunciada recientemente por el Pentágono. En declaraciones del 27 de mayo, el alto mando aliado aseguró que la reducción afecta apenas al 3% del personal estadounidense desplegado en Europa, un porcentaje que, según su criterio, no compromete la capacidad operativa de la Alianza.
Sin embargo, la decisión ha generado dudas entre los aliados europeos sobre el compromiso de Washington con la defensa colectiva, en un contexto marcado por la guerra en Ucrania. El centro de análisis Defense Priorities ha señalado que, pese a la contención del comandante, la retirada pasará factura a la OTAN, tanto en el plano militar como en el político.
Yet the U.S. decision will still take a toll on NATO. While the drawdown affects just 3 percent of American forces in Europe, the signal it sends to allies and adversaries alike is significant.
El recorte se enmarca en un proceso de reajuste global de las fuerzas estadounidenses, que prioriza el Indo-Pacífico frente a Europa. Fuentes del Pentágono han confirmado que las unidades retiradas serán redistribuidas a otras regiones, sin que por el momento se haya detallado un calendario completo de repliegue.
La decisión llega en un momento delicado para la OTAN, que afronta la necesidad de mantener la disuasión frente a Rusia mientras gestiona las tensiones internas sobre el reparto de la carga financiera. Varios países miembros han incrementado su gasto en defensa, pero la salida de tropas estadounidenses —aunque limitada— podría interpretarse como un primer paso hacia un desenganche mayor de Washington, algo que inquieta especialmente a los aliados del flanco oriental.




