Las Naciones Unidas enfrentan una grave falta de fondos que pone en riesgo la continuidad de sus misiones de paz en zonas de conflicto. Según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el déficit asciende a miles de millones de dólares, lo que ha llevado a una reducción drástica del número de tropas desplegadas. La crisis, que alcanza su punto crítico en mayo de 2026, afecta directamente a regiones estratégicas como el Sahel y el Mediterráneo, de especial interés para España.
Una espiral de recortes
El SIPRI advierte en su último informe de que la falta de contribuciones de los Estados miembros está generando una peligrosa espiral descendente. A medida que se reducen los efectivos, la capacidad de la ONU para mantener la estabilidad en países como Malí, República Centroafricana o la República Democrática del Congo se debilita, lo que a su vez desincentiva nuevas aportaciones. En los últimos tres años, el número de cascos azules ha caído un 35%, según cálculos de la organización.
Menos dinero, pronto no más misiones de paz, señala el SIPRI en su análisis, que califica la situación de «alarmante».
El coste para la seguridad global
La misión de la ONU en el Sáhara Occidental (MINURSO), una de las más longevas, ha visto reducido su presupuesto operativo en un 20% para el ejercicio 2026. En el Sahel, la retirada de efectivos de la MINUSMA en Malí ya ha dejado un vacío de seguridad que grupos yihadistas han aprovechado para extender su influencia hacia el sur. El secretario general de la ONU, António Guterres, ha solicitado a los países miembros que aceleren el pago de sus cuotas atrasadas, que suman más de 2.000 millones de dólares, para evitar el colapso de las operaciones.
La crisis financiera no solo afecta a las misiones de paz. Programas humanitarios de la ONU, como el de la Agencia para los Refugiados Palestinos (UNRWA) y el Programa Mundial de Alimentos, también enfrentan recortes. En un contexto de tensiones crecientes en Oriente Próximo y el Cuerno de África, la falta de fondos podría agravar los flujos migratorios hacia Europa y desestabilizar aún más el norte de África.




