La epidemia de Ebola en la República Democrática del Congo (RDC) continúa expandiéndose y su alcance real podría ser mayor del que reflejan las cifras oficiales, según advirtieron este viernes la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Hasta el 10 de junio, los registros contabilizaban 676 casos confirmados y 136 fallecidos, aunque los organismos internacionales consideran que la magnitud real del brote está subestimada.
La epidemia afecta ya a 34 zonas sanitarias, lo que supone una propagación geográfica significativa en un país con infraestructuras sanitarias frágiles. La OMS y UNICEF han señalado que la dificultad para acceder a algunas regiones, junto con la desconfianza de la población hacia los equipos médicos, dificulta la detección temprana de nuevos casos.
Riesgo de crisis humanitaria
La subestimación del brote compromete la capacidad de respuesta y podría derivar en una crisis humanitaria de mayores proporciones. La RDC ya vivió entre 2018 y 2020 el segundo brote más mortífero de la historia, con más de 2.200 muertos. Las autoridades sanitarias locales, apoyadas por la OMS y UNICEF, han intensificado la vacunación y la vigilancia epidemiológica, pero los recursos siguen siendo insuficientes.
La magnitud real sigue probablemente subestimada, advirtieron la OMS y UNICEF en un comunicado conjunto, en el que instaron a la comunidad internacional a reforzar la ayuda financiera y logística.
La expansión del virus supone también una amenaza para los países vecinos, como Ruanda y Uganda, que ya han reforzado los controles fronterizos. La OMS mantiene el nivel de alerta en alto y ha desplegado equipos de emergencia en las zonas más afectadas.




