La Organización Mundial de la Salud (OMS) afronta un escenario crítico con el resurgimiento de brotes de hantavirus y ébola por el virus Bundibugyo, una situación que se ha visto agravada por la drástica reducción de financiación por parte de Estados Unidos, uno de sus principales contribuyentes. La retirada del país norteamericano del organismo, impulsada por el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, ha debilitado la capacidad de respuesta global de la OMS.
Así lo ha señalado la doctora Zulma Cucunubá, directora del Instituto de Salud Pública de la Universidad Javeriana, quien ha analizado el panorama actual de la organización. Según Cucunubá, los brotes de hantavirus y ébola por el virus Bundibugyo representan un desafío sanitario añadido en un contexto donde los recursos financieros se han reducido significativamente.
La OMS se enfrenta a un escenario particular con los brotes de hantavirus y ébola… agravados por la desfinanciación de EE. UU.
La falta de fondos compromete las labores de vigilancia epidemiológica, el despliegue de equipos de respuesta rápida y la adquisición de tratamientos y vacunas. Aunque no se han detallado cifras exactas, la OMS ya había alertado previamente sobre el impacto de la pérdida de la contribución estadounidense, que ascendía a cientos de millones de dólares anuales.
Los brotes de hantavirus, transmitido por roedores, y de ébola por el virus Bundibugyo, una cepa menos común del ébola, se han detectado en regiones no especificadas. La OMS trabaja con los países afectados para contener la propagación, pero la falta de recursos dificulta las operaciones sobre el terreno.
La comunidad científica ha expresado su preocupación por la posible expansión de estas enfermedades si no se restablece el flujo de financiación. Mientras tanto, la OMS busca alternativas para cubrir el déficit presupuestario, aunque la incertidumbre sobre futuras contribuciones de otros donantes sigue siendo elevada.




