La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado de una nueva epidemia de cólera en Sudán que se ha cobrado 120 vidas desde el pasado mes de mayo. El brote, anunciado oficialmente el 1 de julio de 2026, agrava la ya crítica situación humanitaria en un país devastado por más de tres años de guerra civil.

Un sistema sanitario colapsado por la guerra

Desde mayo de 2023, el conflicto entre el ejército sudanés y los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) ha destruido gran parte de la infraestructura sanitaria del país. Según la OMS, el colapso del sistema de salud ha creado las condiciones ideales para la propagación del cólera, una enfermedad que se transmite a través del agua contaminada y que resulta letal sin tratamiento médico adecuado.

La epidemia actual no es un hecho aislado: desde el inicio de la guerra, Sudán ha sufrido brotes casi continuos de cólera, agravados por el desplazamiento masivo de población y la falta de acceso a agua potable y saneamiento básico. La OMS ha señalado que la cifra de 120 muertos podría aumentar si no se refuerzan las medidas de contención y ayuda humanitaria.

Una emergencia sin precedentes en el Cuerno de África

La guerra sudanesa ha provocado una de las mayores crisis humanitarias del mundo, con más de 10 millones de desplazados internos y refugiados en países vecinos. El nuevo brote de cólera amenaza con desbordar aún más los limitados recursos disponibles. La OMS ha hecho un llamamiento urgente a la comunidad internacional para que proporcione financiación y suministros médicos, incluidos kits de rehidratación oral y antibióticos.

La situación en Sudán tiene implicaciones más allá de sus fronteras. La proximidad del país al Sahel y al mar Rojo, junto con el constante flujo de desplazados hacia naciones vecinas como Chad, Sudán del Sur y Egipto, convierte el control de la epidemia en una prioridad regional.