El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha reclamado este viernes un alto el fuego inmediato en el este de la República Democrática del Congo (RDC) para facilitar la respuesta sanitaria ante un nuevo brote de ébola en la región, según informó la organización en un comunicado.

Los combates entre grupos armados y el ejército congoleño en las provincias orientales están dificultando el acceso de los equipos médicos a las zonas afectadas, lo que retrasa las tareas de vacunación, rastreo de contactos y aislamiento de pacientes. La OMS advierte de que, sin una pausa en la violencia, el brote podría extenderse y convertirse en una crisis humanitaria de mayor escala.

Una emergencia sanitaria en medio del conflicto

La RDC oriental lleva años sumida en un conflicto armado complejo, con decenas de grupos insurgentes activos que controlan amplias zonas rurales. La violencia recurrente ha provocado desplazamientos masivos de población y ha debilitado gravemente el sistema sanitario local. Ahora, la aparición del ébola añade una capa adicional de urgencia, ya que las comunidades desplazadas son especialmente vulnerables a la transmisión del virus.

La OMS ha desplegado equipos de respuesta rápida, pero su labor se ve obstaculizada por la inseguridad. «Necesitamos que todas las partes en conflicto permitan el acceso humanitario sin condiciones», declaró Tedros en la nota oficial. La organización ha pedido a los líderes políticos y militares de la región que declaren una tregua temporal para permitir la vacunación masiva y el aislamiento de los casos sospechosos.

El ébola es endémico en la RDC, donde se han registrado múltiples brotes desde la década de 1970. El país cuenta con experiencia en su manejo, pero la combinación de conflicto armado y brote activo representa un desafío logístico y de seguridad considerable. La OMS ha solicitado la colaboración de organizaciones internacionales y países vecinos para evitar que el virus cruce fronteras, aunque no se han reportado aún casos fuera del territorio congoleño.

Mientras tanto, las agencias humanitarias despliegan equipos de emergencia en medio del fuego cruzado. La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de una crisis que, recuerda la OMS, requiere una respuesta coordinada y urgente. «Sin seguridad para los trabajadores sanitarios, no podremos detener el ébola», advirtió Tedros. El tempo corre en contra de la salud pública regional.