La directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha alertado este viernes sobre la flambée de los costes logísticos en el transporte marítimo, un sector que asegura más del 80% del comercio mundial en volumen. El aviso se produce en un contexto de tensiones geopolíticas y disrupciones en las rutas clave, como el mar Rojo y el canal de Panamá, que están encareciendo los fletes y amenazan la estabilidad de las cadenas de suministro globales.
Un impacto directo en las importaciones españolas
España, que importa el 80% de su comercio por vía marítima, es particularmente vulnerable a este encarecimiento. La dependencia energética (crudo, gas natural) y de suministros industriales (componentes, materias primas) hace que cualquier incremento en los costes del transporte se traslade rápidamente a los precios finales, alimentando la inflación. Armadores mundiales reunidos en el foro de la OMC han señalado que los fletes han subido hasta un 30% en rutas estratégicas como Asia-Europa en los últimos seis meses.
El transporte marítimo asegura más del 80% del comercio mundial en volumen. Cualquier disrupción en este sector tiene consecuencias inmediatas sobre la inflación y el abastecimiento de bienes esenciales, ha subrayado la directora general de la OMC durante su intervención.
Las causas del encarecimiento
El incremento de los costes logísticos responde a múltiples factores: el desvío de buques por el cabo de Buena Esperanza para evitar los ataques hutíes en el mar Rojo ha alargado las travesías, elevando el consumo de combustible y los seguros; la sequía en el canal de Panamá ha reducido el tránsito de barcos; y la mayor demanda de transporte por la recuperación económica ha tensionado la capacidad disponible. Los armadores advierten de que, si la situación persiste, el sobrecoste se trasladará al consumidor final.
Los expertos consultados por la OMC estiman que el incremento de los fletes podría sumar entre un 0,5% y un 1% adicional a la inflación global en 2026, dependiendo de la evolución de los conflictos geopolíticos. Para países como España, con una alta dependencia de las importaciones marítimas, el impacto podría ser mayor.




