La Agencia Espacial Estadounidense (NASA) ha anunciado este jueves, 19 de junio de 2026, la selección de una nueva misión científica cuyo objetivo es estudiar la interacción del clima espacial con la atmósfera terrestre. La iniciativa busca mejorar la comprensión de cómo las tormentas solares y otros fenómenos espaciales afectan a las capas altas de la atmósfera, un campo de investigación clave para la protección de infraestructuras críticas como satélites de comunicaciones y redes eléctricas.

El anuncio, realizado sin que se hayan detallado aún ni el presupuesto asignado ni los plazos de desarrollo, forma parte del programa de ciencia heliofísica de la NASA. La misión se centrará en la transferencia de energía desde el viento solar hacia la ionosfera y la termosfera terrestres, dos regiones que experimentan calentamiento y expansión durante los eventos solares adversos, lo que puede perturbar las señales de radio y aumentar la resistencia atmosférica sobre los satélites en órbita baja.

Protección de satélites y redes eléctricas

El objetivo último del proyecto es proporcionar datos útiles para predecir tormentas solares y mitigar sus efectos sobre sistemas como el GPS o la red de navegación europea Galileo, ambos de importancia estratégica para España. Las eyecciones de masa coronal y las fulguraciones solares pueden inducir corrientes en largas líneas de transmisión eléctrica y dañar componentes electrónicos a bordo de satélites, lo que ha llevado a agencias espaciales de todo el mundo a priorizar la observación del clima espacial.

La NASA no ha especificado aún qué centro de la agencia gestionará la misión ni la instrumentación que llevará a bordo, aunque fuentes de la agencia indican que la selección responde a una convocatoria competitiva entre propuestas de la comunidad científica. La misión se suma a otras iniciativas en curso, como el satélite Parker Solar Probe o el observatorio Solar Dynamics Observatory, que ya estudian el Sol y su influencia en el entorno terrestre.

Con este nuevo proyecto, la NASA refuerza su apuesta por la heliofísica aplicada, un campo con aplicaciones directas en la seguridad de infraestructuras críticas. La comunidad científica espera que los datos recogidos permitan mejorar los modelos de predicción meteorológica espacial, reduciendo los riesgos operativos para satélites y sistemas de energía en tierra.