La NASA ha entregado los primeros motores de frenado para la misión Rosalind Franklin de la Agencia Espacial Europea (ESA), un paso clave para la entrada, descenso y aterrizaje en Marte. El anuncio, realizado este 26 de junio, supone uno de los tres compromisos principales de la agencia estadounidense con el programa, que también incluye servicios de lanzamiento y unidades de calentamiento por radioisótopos para proteger los instrumentos del rover durante las frías noches marcianas.
La contribución de la NASA refuerza la cooperación transatlántica en exploración marciana. Los motores de frenado son esenciales para reducir la velocidad de la nave durante el descenso atmosférico, una fase crítica que ha determinado el éxito de numerosas misiones anteriores. La entrega de estos componentes permite avanzar en la integración del módulo de descenso, que alojará al rover Rosalind Franklin una vez en la superficie del planeta rojo.
La ESA confirmó que los motores han sido recibidos en las instalaciones europeas y que las pruebas de integración comenzarán en las próximas semanas. La misión, cuyo lanzamiento está previsto para finales de esta década, busca perforar el subsuelo marciano en busca de signos de vida pasada. Por su parte, las unidades de calentamiento por radioisótopos garantizarán que el rover pueda operar durante la noche, cuando las temperaturas caen por debajo de los -80 grados centígrados.
El programa Rosalind Franklin representa uno de los esfuerzos más ambiciosos de la ESA, con un presupuesto que supera los 1.500 millones de euros y la participación de empresas de varios países europeos, incluyendo contratistas españoles. La entrega de los motores de frenado por parte de la NASA demuestra la apuesta de Washington por el éxito de la misión, a pesar de los retrasos acumulados desde su concepción original.




