La NASA ha anunciado este martes una serie de misiones al polo sur lunar que sentarán las bases para una base permanente en la Luna. Las operaciones, previstas para 2026, serán las primeras de un programa más ambicioso que incluirá más de una docena de misiones este año, según la agencia espacial estadounidense.

Estas misiones robóticas prepararán el terreno para el programa Artemis, cuyo aterrizaje tripulado está programado para 2028. La NASA planea establecer una presencia estratégica en el satélite, tanto para la investigación científica como para la futura explotación de recursos.

El polo sur lunar es un punto clave por la presencia de hielo de agua en sus cráteres permanentemente sombreados, un recurso que podría utilizarse para producir combustible y oxígeno. Las tres misiones de este año incluyen módulos de aterrizaje y rovers que cartografiarán la zona y probarán tecnologías de extracción.

El anuncio se produce en un contexto de creciente competencia geopolítica en el espacio, con China y Rusia también planeando bases lunares. La NASA ha subrayado que estas misiones son «las primeras de más de una docena de misiones que se anunciarán este año», lo que indica una aceleración en los planes de exploración lunar de Estados Unidos.

Según la agencia, el programa de base lunar permanente forma parte de la estrategia Artemis para establecer una infraestructura sostenible en la Luna. Las tres misiones ya confirmadas incluyen el módulo de aterrizaje Blue Ghost de Firefly Aerospace, el rover Viper de la NASA y el módulo de aterrizaje Griffin de Astrobotic, que transportará un rover de extracción de recursos. Estas misiones están diseñadas para operar en las duras condiciones del polo sur, donde las temperaturas nocturnas alcanzan los -230 grados Celsius.

La NASA ha solicitado al Congreso de Estados Unidos un presupuesto adicional de 1.200 millones de dólares (unos 1.100 millones de euros) para acelerar el desarrollo de estas misiones. La inversión se destinaría a sistemas de energía, comunicaciones y hábitats para la futura base. La agencia prevé que la primera fase de la base esté operativa para 2030, con capacidad para albergar a cuatro astronautas durante estancias de hasta seis meses.