La NASA ha anunciado este martes 9 de junio la selección de la tripulación de la misión Artemis 3, un vuelo de prueba que, por primera vez, ensamblará la nave Orion con dos módulos de aterrizaje lunar en órbita baja terrestre (LEO). El anuncio, realizado desde el Centro Espacial Johnson en Houston (Texas), marca un hito en el programa de retorno a la Luna y refuerza la competencia espacial con China.
La tripulación, compuesta por cuatro astronautas —cuyos nombres no han sido revelados aún—, verificará las maniobras de acoplamiento y las comunicaciones entre los vehículos, un paso crítico para garantizar la seguridad de futuras misiones lunares tripuladas. Según la agencia espacial estadounidense, la misión se desarrollará íntegramente en LEO, sin llegar a la superficie de la Luna.
Un paso clave hacia la Luna
Artemis 3 supone la primera ocasión en la que la cápsula Orion se acoplará con dos prototipos de módulo de aterrizaje simultáneamente, validando así el ensamblaje en el espacio que será necesario para las misiones tripuladas al polo sur lunar, previstas para finales de esta década. La NASA calificó el experimento como «un salto cualitativo» en el programa Artemis, que busca establecer una presencia humana sostenible en el satélite.
Implicaciones geopolíticas
El avance del programa Artemis adquiere una dimensión estratégica en la carrera espacial con China, que planea su propio alunizaje tripulado hacia 2030. La agencia espacial estadounidense insiste en que el calendario sigue adelante pese a los retrasos técnicos y presupuestarios de los últimos años. La prueba del acoplamiento en LEO permitirá resolver incógnitas críticas sobre la logística de ensamblaje antes de autorizar viajes tripulados más allá de la órbita baja.




