La misión de paz de la Unión Africana en Somalia (ATMIS) afronta una crisis sin precedentes tras la decisión de Estados Unidos de no renovar su financiación al Bureau de apoyo de la ONU en Mogadiscio, que proporciona el soporte logístico esencial a los cascos azules. Según un informe publicado este miércoles, el desenganche estadounidense amenaza con desmantelar la operación antiterrorista contra el grupo yihadista Al-Shabaab.

El riesgo es máximo: fuentes del análisis diplomático advierten de que «la caída de Mogadiscio es una hipótesis probable» si la retirada logística se consuma. La presidencia somalí, que ya combatía los continuos asaltos de los insurgentes, pierde así el principal soporte internacional que mantenía operativa su defensa.

Una logística clave en manos de Washington

El Bureau de apoyo de la ONU (UNSOS) se encarga de suministrar combustible, agua, transporte aéreo y terrestre, comunicaciones y atención médica a los soldados de la ATMIS, que suman cerca de 20.000 efectivos. Sin ese respaldo, la capacidad de combate de la fuerza africana se reduciría drásticamente, dejando amplias zonas del país desprotegidas ante el avance yihadista.

La chute de Mogadiscio est une hypothèse probable.

El giro de Washington se enmarca en una revisión general de sus compromisos internacionales en África, donde la administración estadounidense busca reducir costes y redirigir recursos hacia el Indo-Pacífico. El fin del apoyo a UNSOS, sin embargo, puede tener efectos en cadena sobre la seguridad regional y abrir una nueva ruta de inestabilidad que llegue hasta el Sahel y, potencialmente, a las costas europeas.

La Unión Africana y la ONU negocian contrarreloj para encontrar fuentes alternativas de financiación, pero ningún país ha mostrado disposición a cubrir el vacío dejado por EE.UU. Por ahora, la ATMIS opera con reservas logísticas decrecientes, y el gobierno somalí ha solicitado una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para evitar el colapso.