La Agencia Espacial Europea (ESA) y la Administración Nacional Espacial de China (CNSA) lanzarán el próximo 19 de mayo de 2026 la misión conjunta SMILE (Solar wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer), un observatorio espacial diseñado para estudiar la interacción del viento solar con el escudo magnético terrestre. El proyecto, que ha requerido diez años de preparaciones, supone un hito en la colaboración espacial entre Europa y el gigante asiático.
Objetivo: desentrañar el escudo magnético de la Tierra
La misión SMILE observará en tiempo real cómo el viento solar —flujo constante de partículas cargadas emitidas por el Sol— impacta contra la magnetosfera, la burbuja magnética que protege la Tierra de la radiación cósmica. Según la ESA, el satélite permitirá comprender mejor las tormentas geomagnéticas, fenómenos que pueden alterar las comunicaciones por radio y las redes eléctricas en tierra.
SMILE combinará instrumentos europeos y chinos a bordo de una plataforma fabricada por China y completada con cargas útiles de ambos socios. La fecha de lanzamiento, prevista desde la base espacial de Xichang (sur de China), se ha fijado tras superar los retrasos provocados por la pandemia de covid-19 y las sanciones tecnológicas que han afectado a otros programas conjuntos entre China y Occidente.
Es la primera misión científica de la ESA que se lanza en un cohete chino, lo que refleja la creciente interdependencia en el ámbito espacial a pesar de las tensiones geopolíticas.
El lanzamiento se realizará a bordo de un cohete Larga Marcha, aunque la ESA no ha especificado la variante exacta. Una vez en órbita, el satélite se situará en una órbita altamente elíptica que le permitirá observar la magnetosfera durante largos periodos continuos.
La misión SMILE fue acordada por primera vez en 2015, pero su desarrollo se prolongó más de lo previsto debido a la complejidad técnica y a las restricciones a la exportación de tecnología impuestas por Estados Unidos a China, que obligaron a rediseñar algunos componentes europeos. El éxito del lanzamiento consolidará la cooperación científica entre la ESA y la CNSA, que ya han colaborado en otras misiones como Double Star (2003) o el estudio de partículas en la Luna.




