La Marina de Estados Unidos ha anunciado la selección de siete empresas de defensa para presentar diseños de vehículos de superficie no tripulados (USV, por sus siglas en inglés), dentro de un programa destinado a ampliar la flota de drones navales. El anuncio, realizado el 3 de junio de 2026, marca un paso adelante en la estrategia de la Armada estadounidense para integrar sistemas autónomos en sus operaciones.

Siete compañías en liza

Las firmas seleccionadas presentarán propuestas para el diseño de estos buques no tripulados, que podrían emplearse en misiones de vigilancia, inteligencia y guerra de superficie. Entre los participantes se encuentran grandes contratistas de defensa, aunque la Marina no ha revelado la lista completa ni los detalles económicos del programa. La competición busca evaluar diferentes enfoques tecnológicos y reducir los riesgos de desarrollo antes de una posible fase de prototipado.

El programa de vehículos de superficie no tripulados forma parte de los esfuerzos del Pentágono por modernizar la flota y mantener la superioridad naval frente a competidores como China. La Marina ya ha probado drones como el Sea Hunter, un prototipo no tripulado de 40 metros de eslora, y busca ahora ampliar la gama de capacidades con nuevos diseños.

Implicaciones estratégicas

La apuesta por los USV responde a la necesidad de reducir la exposición de la tripulación en entornos de alto riesgo, así como de contener los costes de construcción y operación de buques tripulados. Según analistas del sector, estos vehículos podrían operar en enjambres coordinados para saturar las defensas enemigas o realizar misiones de reconocimiento prolongadas.

La selección de siete empresas indica que la Marina mantiene un enfoque competitivo, sin decantarse aún por un único diseño. Los resultados de los estudios de diseño se esperan en los próximos meses, y podrían allanar el camino para la construcción de prototipos a gran escala. Estados Unidos busca así acelerar la integración de sistemas no tripulados en su armada, en línea con los planes de la administración Trump de reforzar el arsenal naval con tecnologías autónomas.