La lista negra de la Unión Europea, que prohíbe operar en su espacio aéreo a aerolíneas que no cumplen los estándares de seguridad, cumple 20 años desde su creación. Según fuentes del sector, este mecanismo ha presionado a las compañías africanas para mejorar sus protocolos, aunque más de la mitad de los operadores sancionados siguen siendo del continente africano.

La lista, creada en 2006, ha sido un instrumento clave para la seguridad aérea europea. La Comisión Europea actualiza periódicamente el listado tras evaluar a las aerolíneas que operan en la UE o que solicitan autorización para hacerlo. Las compañías incluidas tienen prohibido volar hacia, desde o dentro del espacio aéreo comunitario, y tampoco pueden comercializar billetes mediante códigos compartidos.

La lista negra de la UE ha tenido un impacto profundo en la aviación africana, forzando a muchos países a revisar sus sistemas de supervisión técnica.

Más de la mitad de las aerolíneas en la lista son africanas. Países como la República Democrática del Congo, Libia, Sudán o Sierra Leona han tenido compañías vetadas durante años. Sin embargo, la presión ha dado frutos: varias aerolíneas africanas han conseguido salir de la lista tras someterse a auditorías y mejoras operativas, como Ethiopian Airlines o Kenya Airways, que lograron mantener o recuperar la confianza de las autoridades europeas.

La vigencia de la lista negra coincide con el crecimiento del tráfico aéreo entre África y Europa, un corredor estratégico para España, donde las rutas con destinos africanos representan un porcentaje significativo de las conexiones. La normativa de la UE no distingue entre países, sino que evalúa caso por caso, lo que ha generado críticas por parte de algunos gobiernos africanos que consideran el sistema discriminatorio, aunque la Comisión Europea defiende que su único objetivo es garantizar la seguridad de los pasajeros.