La tasa de inflación interanual en Estados Unidos se situó en el 3,8% en abril de 2026, según el Índice de Precios de Consumo (IPC) publicado este martes por la Oficina de Estadísticas Laborales del país. El dato, que no muestra variación significativa respecto al mes anterior, refleja la presión alcista que el conflicto bélico con Irán está ejerciendo sobre los costes energéticos y, en última instancia, sobre los precios que pagan los consumidores estadounidenses.
El informe oficial señala que el componente energético del IPC registró un aumento intermensual del 1,2%, acumulando una subida interanual superior al 6%. Este comportamiento está directamente vinculado a la escalada de tensiones en Oriente Próximo, que ha disparado el precio del crudo y, con él, el de la gasolina y otros combustibles en el mercado estadounidense. El resto de categorías del índice –alimentos, vivienda y servicios– mostraron una evolución más moderada, lo que sugiere que el factor energético es el principal responsable de que la inflación se mantenga por encima del objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal.
La persistencia de la inflación en el 3,8% supone un desafío para la política monetaria de la Fed, que ha mantenido los tipos de interés en el 5,25%-5,50% desde septiembre de 2025. Los analistas consultados por el Departamento del Tesoro consideran que el banco central estadounidense difícilmente podrá iniciar un ciclo de recortes mientras el conflicto con Irán mantenga elevados los precios de la energía. Entretanto, los consumidores estadounidenses continúan soportando un mayor coste de vida, especialmente en los desplazamientos y la calefacción, sin que se vislumbre un alivio inmediato.




