El Comando de Infantería de Marina (COMIM) de la Armada Uruguaya atraviesa una situación crítica debido a la falta de vehículos, lanchas y armamento personal, así como a una constante pérdida de efectivos. La unidad, creada en 2018 tras la fusión del Cuerpo de Fusileros Navales (FUSNA) y la Unidad de Apoyo de la Prefectura Nacional Naval (UNAPO), se enfrenta a un momento especialmente delicado, según ha podido saber este periódico.

La escasez de medios afecta a la capacidad operativa del COMIM en un contexto en el que, paradójicamente, ha aumentado el número de perímetros que debe custodiar. La falta de vehículos y lanchas limita su movilidad, mientras que el armamento personal disponible resulta insuficiente para cubrir las necesidades del personal desplegado.

Una unidad con historial de fusiones

El COMIM fue creado para unificar las capacidades de la Infantería de Marina uruguaya, integrando al FUSNA, la fuerza de élite de la Armada, y la UNAPO, que dependía de la Prefectura Nacional Naval. Desde su creación, la unidad ha participado en misiones de seguridad interior y defensa nacional, pero la falta de inversión y el desgaste del material han llevado a la situación actual.

Las bajas constantes de efectivos, tanto por traslados como por falta de renovación, agravan el panorama. Fuentes cercanas a la unidad señalan que la moral de la tropa se resiente ante la imposibilidad de cumplir con los cometidos asignados con los recursos disponibles. La Armada Uruguaya no ha emitido un comunicado oficial sobre la situación, aunque se espera que en los próximos días el Ministerio de Defensa Nacional tome cartas en el asunto.

La crisis del COMIM se suma a las dificultades que enfrentan las Fuerzas Armadas uruguayas en los últimos años, con presupuestos restrictivos y equipamiento envejecido. La situación podría tener implicaciones para la seguridad regional, dado que Uruguay mantiene compromisos internacionales en materia de defensa y seguridad marítima.