Un análisis publicado por la organización Just Security ha advertido de que la infraestructura de inteligencia artificial se está consolidando a nivel global a un ritmo que supera la capacidad regulatoria de los estados, lo que genera riesgos de coerción geopolítica mediante el control de recursos computacionales, datos y talento. El informe, fechado el 10 de junio de 2026, insta a los gobiernos a construir resiliencia a través de iniciativas diplomáticas y asociaciones estratégicas en IA.

Una amenaza transversal

Según el análisis, la rápida concentración de la infraestructura de IA —desde centros de datos hasta semiconductores avanzados— en manos de unos pocos actores estatales y corporativos crea un nuevo vector de poder que puede ser utilizado para presionar a otras naciones. El texto señala que esta consolidación no solo afecta a la seguridad nacional, sino que también tiene implicaciones para la inteligencia económica y la competencia geopolítica, especialmente en un contexto de fragmentación tecnológica global.

El documento propone que los gobiernos adopten un enfoque de resiliencia diplomática, combinando controles de exportación coordinados, inversión en capacidad doméstica de IA y acuerdos multilaterales que establezcan normas para el uso de la infraestructura crítica. Además, destaca la necesidad de integrar la inteligencia artificial en las estrategias de contrainteligencia, dado que su control puede ser utilizado para ejercer coerción económica y política.

Un dilema regulatorio

El informe subraya que la velocidad del cambio tecnológico supera la capacidad de respuesta de los marcos legales tradicionales, y advierte de que sin una acción coordinada, los desequilibrios de poder podrían acentuarse. Aunque el texto no menciona países concretos, el contexto apunta a la rivalidad entre Estados Unidos y China por el dominio de la IA, así como al papel de empresas como OpenAI, Google o Nvidia en la configuración del ecosistema global.

Just Security, un centro de análisis con sede en la Universidad de Nueva York, especializado en seguridad nacional y derecho internacional, ha publicado este análisis como parte de una serie sobre los desafíos emergentes de la inteligencia artificial. El artículo carece de citas textuales atribuidas, pero se basa en investigaciones previas y escenarios prospectivos.