Las ingenieras de software que vuelven a sus puestos tras la baja por maternidad se enfrentan a un entorno laboral irreconocible por la irrupción de la inteligencia artificial generativa, según un análisis publicado este jueves. La industria tecnológica, especialmente en Estados Unidos, ha incorporado herramientas de inteligencia artificial al proceso de desarrollo, alterando perfiles, productividad y condiciones de trabajo.

Herramientas y exigencias cambiantes

Quienes se ausentaron durante la baja —entre seis meses y un año— descubren que el código ya no se escribe como antes. Asistentes como GitHub Copilot, Cursor o los modelos de OpenAI han pasado de ser experimentos a integrarse en el flujo diario. Las empresas ahora exigen revisar y depurar código generado por IA en lugar de escribirlo desde cero, lo que requiere un tipo de supervisión muy distinta a la que estas profesionales aprendieron antes de su ausencia.

La velocidad del cambio ha agrandado la brecha de conocimiento entre quienes se fueron y quienes se quedaron. El 72% de los desarrolladores encuestados por Stack Overflow en 2025 ya utilizaba IA en su trabajo, frente al 45% de dos años antes. Las tareas de iniciación —como redactar funciones simples o pruebas unitarias— se automatizan cada vez más, lo que reduce las oportunidades de aprendizaje para quienes retoman su carrera tras un paréntesis.

Presión por la productividad

Paradójicamente, la IA ha disparado las expectativas de rendimiento. Las empresas esperan que un mismo ingeniero entregue el doble de funcionalidades por unidad de tiempo que hace dos años, según estimaciones del sector. Para las madres recientes, que a menudo compaginan el cuidado infantil con la jornada laboral, esta presión puede resultar insostenible.

Cuando pedí una extensión de plazo para un proyecto que antes habría tomado tres semanas, mi supervisor me dijo que ahora se hace en una semana con IA. No supe si sentirme obsoleta o aliviada.

El testimonio refleja una tensión creciente: la tecnología promete eficiencia, pero quienes no la dominan al nivel exigido quedan rezagados. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha advertido que la automatización cognitiva afecta de forma desproporcionada a las mujeres, que ocupan el 47% de los empleos administrativos y técnicos expuestos a la IA generativa.

Propuestas de adaptación

El análisis concluye que las empresas tecnológicas necesitan implementar programas de reciclaje específicos para quienes regresan de permisos y ajustar las métricas de rendimiento a la realidad de un entorno aumentado por IA. De lo contrario, la brecha de género en el sector podría ensancharse aún más, privando a la industria de talento diverso y experimentado. La vuelta a la programación tras la maternidad se ha convertido en una prueba de adaptación a un oficio que ya no es el mismo que se dejó.