El Gobierno estadounidense ha expresado su oposición al plan del Reino Unido de implantar un sistema obligatorio de identificación digital para acceder a contenidos en línea, según informó este jueves un portavoz de la administración. La postura contrasta con la expansión de verificaciones de edad que impulsan nueve estados estadounidenses, donde ya se exige el escaneo del pasaporte o documento de identidad para navegar por determinadas webs.
La advertencia de Washington a Londres subraya que los controles de identidad obligatorios pueden coartar la libertad de expresión y sentar un precedente peligroso para la privacidad de los usuarios. «La administración advierte a Reino Unido que las verificaciones de identidad coartan la libertad de expresión, mientras en casa ya hay estados que exigen el escaneo del pasaporte», señaló un funcionario estadounidense bajo condición de anonimato.
La medida británica, impulsada por la Online Safety Act, contempla que los ciudadanos deban demostrar su edad con documentos oficiales para acceder a plataformas como redes sociales o sitios para adultos. Sin embargo, el Ejecutivo de Keir Starmer ha recibido críticas tanto desde dentro como desde fuera del país por los riesgos para la privacidad y la posible exclusión de menores y colectivos vulnerables.
El contraste en EE.UU.
Mientras el Gobierno federal se posiciona contra el modelo británico, a nivel estatal la tendencia es opuesta. Nueve estados —entre ellos Texas, Florida y California— han aprobado o están tramitando leyes que exigen a las empresas tecnológicas verificar la edad de los usuarios antes de permitirles acceder a contenido sensible. En algunos casos, la verificación requiere el escaneo del documento de identidad o incluso el reconocimiento facial.
Esta divergencia refleja el debate global sobre cómo equilibrar la protección de la infancia con la libertad en internet. Organizaciones de derechos digitales han alertado de que la verificación de edad obligatoria puede convertirse en una herramienta de vigilancia masiva. «Es una paradoja: Washington critica a Londres por lo mismo que están haciendo sus propios estados», comentó un analista del Electronic Frontier Foundation.
La postura de la administración estadounidense, no obstante, no es vinculante para los estados. El conflicto pone de manifiesto la falta de una estrategia unificada en materia de identidad digital, un tema que promete seguir generando tensiones tanto en el plano doméstico como en las relaciones transatlánticas.







