El conflicto energético entre Estados Unidos e Irán está trasladando sus efectos a la economía asiática a través de cuatro canales de transmisión, según un análisis basado en datos económicos y geopolíticos. La tensión eleva la prima de riesgo del petróleo y endurece físicamente el tránsito por el estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del crudo mundial, afectando directamente a las economías dependientes de las importaciones energéticas.

Cuatro canales de contagio

El primer canal es el petróleo: la prima de riesgo elevada se combina con un endurecimiento físico del suministro debido a las interrupciones en el estrecho de Ormuz. El segundo es el gas natural licuado (GNL), que supone una restricción aún más severa que la del crudo, según el informe, que señala un tightening estructural de los balances gasísticos asiáticos. El tercer canal es la sustitución por carbón, que experimenta un repunte de demanda a corto plazo como alternativa más barata, aunque con graves consecuencias ambientales. El cuarto canal es el comercio marítimo en su conjunto, encarecido por el aumento de los seguros y las rutas alternativas más largas para evitar la zona de conflicto.

En el caso del petróleo, la prima de riesgo elevada se combina con un endurecimiento físico a través de las interrupciones en el estrecho de Ormuz.

Implicaciones para la región

Las economías asiáticas, especialmente las más industrializadas como Japón, Corea del Sur, China e India, son las más expuestas por su alta dependencia de las importaciones de crudo y GNL. El análisis advierte de que la presión sobre los precios energéticos podría frenar la recuperación económica en la región, elevar la inflación y forzar a los bancos centrales a mantener políticas monetarias restrictivas. Mientras tanto, el riesgo de una escalada militar en el golfo Pérsico sigue pesando sobre los mercados.