La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha alertado de que el choque petrolero provocado por la guerra en Oriente Medio podría destruir el equivalente a 38 millones de empleos en África de aquí a 2027, según un informe publicado el pasado lunes. Aunque el continente no es el epicentro del conflicto, sus economías, especialmente las más dependientes del petróleo, se enfrentan a una amenaza silenciosa que puede agravar la inestabilidad social y laboral.

El informe, titulado Perspectivas sociales y del empleo en el mundo, subraya que el encarecimiento del crudo dispara los costes energéticos y de transporte, lo que golpea con especial dureza a las pequeñas y medianas empresas (pymes), al sector agrícola y a los trabajadores informales, que representan el 85% del empleo total en África. La OIT calcula que, sin medidas de mitigación, la cifra de empleos en riesgo en el continente alcanzará los 38 millones equivalentes a jornada completa para 2027.

Países más vulnerables

La alerta diferencia entre países exportadores e importadores de petróleo. En naciones como Nigeria, Angola o Argelia, el aumento del precio del crudo genera ingresos extraordinarios a corto plazo, pero la volatilidad y la reducción de la demanda global a medio plazo pueden provocar una contracción de la inversión y el empleo en el sector extractivo. En cambio, los países importadores —como Sudáfrica, Kenia o Marruecos— sufren de forma inmediata el encarecimiento de las importaciones energéticas, lo que eleva la inflación, reduce el consumo y obliga a las empresas a recortar plantillas.

El sector agrícola, que emplea a cerca del 60% de la fuerza laboral africana, es especialmente vulnerable al alza de los fertilizantes y del combustible para maquinaria y transporte. La OIT advierte de que la pérdida de cosechas y el aumento del precio de los alimentos pueden agravar la inseguridad alimentaria y forzar a millones de personas a abandonar el campo hacia las ciudades o a emigrar al extranjero.

Impacto en la migración y la seguridad

El informe llega en un momento en que la presión migratoria desde África hacia Europa, y en particular hacia España, ya es elevada. La posible destrucción de 38 millones de empleos podría convertirse en un factor de expulsión masiva, especialmente en el Sahel, una región clave para la seguridad europea. La OIT insta a los gobiernos africanos y a la comunidad internacional a adoptar medidas urgentes: programas de protección social, apoyo a las pymes, diversificación económica y transición energética para reducir la dependencia del petróleo.

«Sin una acción coordinada, el choque petrolero puede borrar años de progreso en la reducción de la pobreza y la creación de empleo en África», ha declarado un portavoz de la OIT durante la presentación del informe en Ginebra. El organismo subraya que los efectos ya se están dejando sentir en sectores como el textil, la hostelería y el transporte, donde se han registrado los primeros despidos y cierres de negocios.