El conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán ha supuesto un coste adicional de 53.000 millones de dólares para los consumidores estadounidenses en precios de gasolina, según estimaciones de analistas económicos recogidas por el presidente Donald Trump. La cifra refleja el impacto directo del incremento del precio del crudo desde el inicio de las hostilidades, que disparó los costes en el surtidor.

Trump advierte de una «catástrofe económica»

Trump reconoció el miércoles que si la guerra se hubiera prolongado mucho más, el país podría haber enfrentado una «catástrofe económica» ante el agotamiento de las reservas estratégicas de petróleo y la previsible escalada de los precios de la gasolina. Las declaraciones se producen cuando el conflicto parece encaminarse a su fin y el estrecho de Ormuz reabre sus rutas al tráfico marítimo, aunque los efectos sobre los bolsillos de los ciudadanos ya son irreversibles en gran medida.

Si la guerra en Irán continuaba mucho más, Estados Unidos podría haber sufrido una catástrofe económica con precios de la gasolina disparados al agotarse las reservas de emergencia de petróleo.

La guerra con Irán, que según fuentes oficiales se prolongó durante varios meses, provocó una fuerte subida del crudo que encareció la gasolina en todo el país. Aunque el final del conflicto y la reapertura del estrecho de Ormuz han aliviado las tensiones en los mercados energéticos, el daño económico ya está cuantificado.

El impacto en los consumidores

Los 53.000 millones de dólares adicionales pagados por los conductores estadounidenses equivalen a un aumento medio de entre 5 y 10 céntimos por litro durante el periodo bélico, según cálculos de consultoras especializadas. La cifra subraya cómo la geopolítica condiciona directamente la economía doméstica en Estados Unidos. A pesar de la tregua y la normalización parcial del tránsito en el estrecho de Ormuz, los expertos advierten de que los precios tardarán al menos varias semanas en estabilizarse en niveles previos al conflicto.