La Fuerza Espacial de Estados Unidos (Space Force) ha incorporado dos nuevas compañías a su programa de adquisición de lanzamientos NSSL (National Security Space Launch), según anunció el pasado 8 de julio. Con esta ampliación, el programa pasa de cinco a siete empresas proveedoras de lanzadores, una medida que busca aumentar la competencia y la resiliencia en el acceso al espacio para cargas útiles de seguridad nacional.
El programa NSSL es el principal mecanismo mediante el cual el Pentágono asegura el lanzamiento de satélites militares, de inteligencia y de comunicaciones estratégicas. La expansión responde a la necesidad de contar con una base industrial de lanzamiento más diversa, capaz de responder ante interrupciones técnicas o geopolíticas. La Fuerza Espacial no ha revelado los nombres de las dos nuevas empresas incorporadas, aunque se espera que en las próximas semanas se publique la lista completa de compañías seleccionadas.
Esta ampliación se produce en un contexto de creciente demanda de lanzamientos por parte del Departamento de Defensa y de la comunidad de inteligencia estadounidense, así como de una competencia global cada vez más intensa por los servicios de puesta en órbita. La decisión de la Space Force de incrementar el número de proveedores refleja una estrategia de dispersión de la dependencia logística, evitando concentrar todos los contratos en un número reducido de operadores.
El programa NSSL ha sido tradicionalmente dominado por dos grandes contratistas: United Launch Alliance (una empresa conjunta de Boeing y Lockheed Martin) y SpaceX. La inclusión de nuevos actores podría abrir la puerta a operadores europeos o a empresas emergentes estadounidenses con capacidades crecientes. La industria espacial española y europea sigue de cerca estos movimientos, ya que el acceso al mercado de lanzamientos militares estadounidenses representa una oportunidad estratégica para compañías como ArianeGroup o PLD Space.
La ampliación del programa NSSL también tiene implicaciones geopolíticas: garantizar el acceso soberano al espacio es una prioridad para la seguridad nacional de EE.UU., en un momento en que China y Rusia aceleran sus propias capacidades antisatélite y de lanzamiento militar. La diversificación de proveedores, según fuentes del Pentágono citadas por medios especializados, busca asegurar que las misiones críticas no dependan de un solo vehículo o empresa, reduciendo vulnerabilidades ante posibles fallos o bloqueos tecnológicos.
Con esta decisión, la Fuerza Espacial consolida su modelo de adquisición de lanzamientos, que combina contratos a largo plazo con la incorporación de operadores competitivos en fases sucesivas. Se espera que las nuevas compañías comiencen a realizar lanzamientos de prueba en 2027.




