La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha dado luz verde a la fase de producción del avión no tripulado colaborativo FQ-44A Fury, desarrollado por la empresa de defensa Anduril. El anuncio, realizado el 22 de junio de 2026, marca un hito en el programa Collaborative Combat Aircraft, integrado en la estrategia de dominio aéreo de próxima generación Next Generation Air Dominance (NGAD).
El FQ-44A Fury está diseñado para operar como un escolta no tripulado de cazas tripulados como el F-35 y el futuro F-47 de sexta generación. El objetivo es desplegar una flota de drones de combate que puedan servir como detectores avanzados, nodos de comunicaciones o plataformas de ataque, aumentando la capacidad de supervivencia y letalidad de las alas de combate estadounidenses, según fuentes oficiales de la Fuerza Aérea citadas en el anuncio.
Anduril, con sede en California, se ha consolidado como uno de los principales contratistas de defensa tecnológica de EE.UU., compitiendo con gigantes como Boeing y Lockheed Martin en el segmento de sistemas autónomos. El modelo Fury, presentado inicialmente como demostrador tecnológico en 2024, ha superado las fases de diseño y prototipado en menos de dos años, un ritmo acelerado para los estándares del Pentágono.
El programa CCA prevé la adquisición de varios centenares de estos drones, con un coste unitario estimado inferior al de un caza tripulado, lo que permitiría a la Fuerza Aérea multiplicar su capacidad de combate sin disparar los presupuestos. La decisión de producción llega en un contexto de competencia estratégica con China, que también desarrolla drones de combate colaborativos bajo su programa Dark Sword.
El modelo de colaboración industrial que representa Anduril —empresa fundada por el emprendedor Palmer Luckey— podría influir en futuros programas europeos y españoles, donde se estudian conceptos similares para el avión de combate del futuro FCAS (Future Combat Air System).




