La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) ha votado este jueves a favor de endurecer las normas destinadas a proteger los cables submarinos de telecomunicaciones, en un movimiento sin precedentes para hacer frente a las crecientes amenazas de espionaje y sabotaje contra esta infraestructura crítica.

Licencias obligatorias para equipos terminales

Entre las medidas aprobadas destaca la decisión de la FCC de exigir licencias obligatorias a los propietarios y operadores de equipos terminales de línea submarina (SLTE, por sus siglas en inglés). Hasta ahora, estos equipos no estaban sujetos a un régimen de licencias específico, lo que dejaba una puerta abierta a posibles vulnerabilidades en la cadena de suministro de la infraestructura submarina.

La medida, calificada como «sin precedentes» por fuentes del regulador, busca cerrar esa brecha regulatoria y garantizar un control más estricto sobre quién puede instalar, operar o mantener los equipos que permiten la transmisión de datos a través de los miles de kilómetros de fibra óptica que recorren los fondos oceánicos.

Impacto en la seguridad global de las comunicaciones

Los cables submarinos son la columna vertebral de las comunicaciones globales: transportan más del 95% del tráfico de internet entre continentes. Su seguridad se ha convertido en una prioridad estratégica para Washington, especialmente ante las crecientes tensiones geopolíticas con China y Rusia, países a los que las agencias de inteligencia estadounidenses acusan de realizar actividades de espionaje en el lecho marino.

La decisión de la FCC se produce en un contexto de alerta generalizada en el sector de las telecomunicaciones por los intentos de interceptación y sabotaje de cables submarinos. En los últimos años, varios incidentes en el Mar Báltico y el Mar del Norte han evidenciado la vulnerabilidad de esta infraestructura, que es clave para la conectividad transatlántica y de la que depende también la economía digital española.

La Comisión, que regula las comunicaciones en Estados Unidos, ha señalado que las nuevas licencias serán obligatorias para todos los equipos SLTE que se conecten a cable submarino que toque territorio estadounidense. La decisión fue aprobada por mayoría en una votación que refleja la creciente preocupación bipartidista en el Congreso de EE.UU. por la seguridad de las infraestructuras submarinas.