La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha publicado este 24 de junio su informe semestral sobre la situación agrícola en Marruecos, en el que constata una mejora de la producción agraria del país magrebí, pero sin que ello se traduzca en una reducción de su dependencia importadora de alimentos.
Según el organismo internacional, el incremento de cosechas y la modernización de técnicas no han logrado contener la factura exterior, lo que mantiene a Marruecos como un importador neto de productos básicos como cereales, oleaginosas y azúcar. Esta situación, que persiste pese a los avances, resulta relevante para España, principal socio comercial y competidor directo del país vecino en el mercado hortofrutícola europeo.
La FAO no ha desglosado cifras concretas de producción o importación en el resumen difundido, pero subraya que la brecha entre la oferta interna y la demanda sigue siendo significativa. La dependencia marroquí de las compras exteriores se explica, según el informe, por una combinación de sequías recurrentes, limitaciones hídricas estructurales y una demanda alimentaria creciente ligada al aumento demográfico.
Para el sector agroexportador español, la noticia tiene una doble lectura: por un lado, Marruecos consolida su posición como competidor en frutas y hortalizas tempranas, gracias a sus inversiones en invernaderos y regadío; por otro, su elevada factura importadora le hace vulnerable a las fluctuaciones de precios internacionales y a las condiciones de acceso al mercado comunitario, en un contexto en el que Bruselas revisa periódicamente los contingentes arancelarios para productos marroquíes.
El informe de la FAO llega en un momento en el que España y Marruecos negocian la renovación del acuerdo pesquero entre la UE y el Reino alauí, así como el marco de colaboración en materia de seguridad alimentaria en el norte de África. La persistente dependencia importadora marroquí podría influir en la posición negociadora de Rabat, al necesitar mantener canales comerciales estables con sus principales proveedores, entre los que España ocupa un lugar destacado como exportador de cereales, lácteos y aceites.




