La Agencia Espacial Europea (ESA) ha anunciado en el Salón Aeronáutico ILA 2026 de Berlín la adjudicación del primer contrato para la construcción de los satélites Sentinel-1 Next Generation, la nueva generación de la constelación radar que forma parte del programa europeo de observación de la Tierra Copernicus. El acuerdo, revelado este lunes por la directora de Observación de la Tierra de la ESA, Simonetta Cheli, asegura la continuidad de un sistema considerado crítico para el medio ambiente, la defensa y la seguridad de la Unión Europea.

Un salto cualitativo en la vigilancia radar

La nueva serie Sentinel-1 Next Generation sustituirá progresivamente a los actuales satélites Sentinel-1, que proporcionan desde 2014 imágenes de radar de apertura sintética (SAR) para aplicaciones como la monitorización de la superficie terrestre, la respuesta a emergencias y la vigilancia marítima. Según Cheli, los nuevos satélites incorporarán mejoras significativas en resolución y capacidad de revisita, lo que permitirá detectar cambios ambientales y movimientos estratégicos con mayor precisión y frecuencia.

El programa Copernicus, gestionado conjuntamente por la ESA y la Comisión Europea, es la mayor iniciativa de observación de la Tierra del mundo y sus datos se utilizan tanto por instituciones civiles como por agencias de defensa. La renovación de la flota Sentinel-1 garantiza que la UE mantendrá su autonomía en inteligencia geoespacial durante la próxima década.

La cuestión suiza y la cooperación europea

Durante la entrevista, Cheli también se refirió a la situación de Suiza respecto a Copernicus. El país alpino, que contribuye al programa a través de la ESA pero no es miembro de la UE, ha visto cómo sus relaciones con el bloque se tensaban en los últimos años. No obstante, la directora se mostró optimista sobre una pronta resolución: «Estamos trabajando para encontrar una solución que permita a Suiza seguir participando plenamente en Copernicus, lo cual es beneficioso para ambas partes», declaró.

La conferencia de prensa subrayó la sinergia creciente entre las misiones de la ESA y las agencias espaciales nacionales europeas, como la Agencia Espacial Española. Cheli destacó que la colaboración permite maximizar las capacidades de observación y reducir la duplicación de esfuerzos en un contexto de demanda creciente de datos geoespaciales tanto para aplicaciones científicas como de seguridad.