El sector militar y de defensa se ha convertido en la principal oportunidad de inversión en infraestructuras en Europa para los próximos tres a cinco años, según una encuesta de la consultora Ocorian Nordic Trustee publicada el 25 de mayo. El estudio, realizado entre gestores de fondos, bancos de inversión y proveedores de infraestructuras, revela que un 58% de los encuestados sitúa el sector de defensa entre sus tres principales apuestas, empatado con la transmisión energética (57%).

La creciente demanda de capacidades militares, impulsada por el conflicto en Ucrania y las tensiones geopolíticas globales, está redirigiendo el flujo de capital hacia infraestructuras de defensa como bases, sistemas de comunicaciones y logística. El informe destaca que los inversores institucionales europeos, incluidos los españoles, buscan activos de largo plazo con rendimientos predecibles y vinculados a presupuestos públicos, lo que ofrece una ventana de oportunidad para empresas y gobiernos del continente.

El caso español

En España, el sector de defensa ha incrementado su presupuesto en los últimos años y podría beneficiarse directamente de esta tendencia. Empresas como Indra, Navantia o Santa Bárbara Sistemas estarían en disposición de captar parte de esta inversión, que también se dirige a proyectos de digitalización y ciberseguridad militar, según fuentes del Ministerio de Defensa consultadas por la agencia Europa Press.

El estudio de Ocorian Nordic Trustee subraya que, a nivel europeo, la defensa compite directamente con otros sectores estratégicos como las energías renovables o las telecomunicaciones, pero la urgencia geopolítica le otorga una ventaja competitiva. La consultora prevé que la inversión en infraestructura militar mantenga su ritmo ascendente mientras persistan los focos de tensión en el continente y el compromiso de la OTAN de elevar el gasto al 2% del PIB para todos sus miembros.