La cumbre de los BRICS finalizó sin lograr una declaración conjunta, según informaron fuentes diplomáticas este viernes, debido a una profunda discrepancia entre Irán y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) en torno a la condena de las acciones militares de Estados Unidos e Israel en Oriente Próximo.
Teherán había exigido que todos los miembros del bloque condenaran explícitamente lo que califica como «agresión ilegal» lanzada por Washington y Tel Aviv. La postura iraní encontró la oposición de los EAU, que mantienen estrechos lazos diplomáticos y económicos con ambos países, lo que impidió alcanzar un texto consensuado.
Un bloque cada vez más heterogéneo
El fracaso en la emisión de un comunicado conjunto evidencia las crecientes tensiones internas en el BRICS, un grupo que reúne a Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica y los nuevos miembros incorporados en 2024, entre ellos Irán y los EAU. La diversidad de intereses geopolíticos dificulta cada vez más la adopción de posturas unificadas sobre conflictos regionales.
Según fuentes cercanas a la delegación iraní recogidas por la agencia estatal IRNA, Teherán considera «inaceptable» que el bloque evite pronunciarse sobre lo que considera agresiones externas a uno de sus miembros. Por su parte, los EAU habrían argumentado que la declaración debía centrarse en cuestiones económicas y de cooperación multilateral.
La cumbre, que se celebró durante tres días, estuvo marcada por reuniones bilaterales al margen, pero no logró salvar las diferencias en la sesión plenaria final. Analistas consultados por fuentes diplomáticas señalan que la disputa refleja la difícil coexistencia entre potencias con alianzas contrapuestas en la región.
El próximo encuentro del BRICS está previsto para 2027 en Brasil, aunque no se descarta una reunión extraordinaria antes de esa fecha para intentar limar asperezas.




