Los jefes de contrainteligencia de varios países se reúnen esta semana en Nueva York para abordar la amenaza terrorista global, pero Estados Unidos asiste sin una figura principal que lidere su delegación, según fuentes familiarizadas con la cita. La reunión, celebrada en la sede de la ONU por primera vez desde 2023, marca la reapertura de la estrategia global contra el terrorismo después de veinte años de vigencia.

Una amenaza sin fronteras

El contexto de la cita lo ilustra la naturaleza actual del terrorismo: un complot concebido en una sala de chat en un país, financiado desde un segundo y ejecutado por un hombre que se abrió paso entre una multitud en un tercero. Este patrón ha llevado a los asistentes a preguntarse quién asumirá la carga del trabajo antiterrorista en el futuro.

Trajimos una lista de exigencias y poco más para ofrecer — dijo un funcionario occidental en la reunión a medios presentes.

La postura de Washington ha sido descrita por asistentes como una silla vacía en la lucha antiterrorista: la nueva estrategia estadounidense insta a los aliados a asumir mayor responsabilidad, mientras la delegación del país carece de un jefe de contrainteligencia claramente identificado que dirija las conversaciones.

El dilema estratégico

El miércoles, la Asamblea General de la ONU retomará la revisión de la estrategia contraterrorista que ha regido la cooperación internacional durante dos décadas. Varios participantes, según fuentes diplomáticas, han expresado su preocupación por la ausencia de liderazgo estadounidense en un momento en que las amenazas se vuelven más difusas y transfronterizas.