La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha promovido la creación de una nueva normativa comunitaria que retrase la edad a partir de la cual los adolescentes puedan acceder a las redes sociales. La iniciativa se enmarca en los esfuerzos de la UE por proteger a los menores de los posibles daños del entorno digital, como el acoso, la exposición a contenidos inapropiados o la adicción a las pantallas.
Varios Estados miembros, entre ellos España, Francia, Dinamarca, Grecia, Noruega, Países Bajos y Turquía, ya han anunciado que estudian o están implementando protocolos de verificación de edad para restringir el acceso de los jóvenes a plataformas como Instagram, TikTok o Snapchat. La iniciativa europea pretende armonizar estas medidas a nivel comunitario y evitar una fragmentación regulatoria.
La propuesta, aún en fase de diseño, no ha detallado la edad concreta que se establecería como límite, pero fuentes comunitarias apuntan a que podría situarse entre los 14 y los 16 años, en línea con los marcos legales que ya existen en algunos países. La Comisión Europea tiene previsto presentar un borrador legislativo en los próximos meses, según fuentes del Ejecutivo comunitario.
La medida cuenta con el respaldo de organizaciones de protección de la infancia, pero ha generado críticas entre las empresas tecnológicas y algunos sectores de la sociedad civil, que la consideran una injerencia en la autonomía de los menores y un desafío técnico para su aplicación efectiva.
La iniciativa llega en un momento en que la UE acelera su agenda de regulación digital, con leyes como la Ley de Servicios Digitales (DSA) y la Ley de Mercados Digitales (DMA), que ya imponen obligaciones a las grandes plataformas en materia de transparencia, moderación de contenidos y protección de menores.




