Los inversores globales continúan operando como si el auge de la inteligencia artificial fuese más relevante que el mercado de bonos, pero podrían descubrir en los próximos meses que ocurre lo contrario. Así lo advierten analistas de la región Asia-Pacífico, que señalan que la principal amenaza para las bolsas asiáticas ya no son los aranceles, la desaceleración china o la geopolítica, sino el colapso del mundo de tipos cero que sostuvo la arquitectura financiera posterior a 2008.

El giro en la política monetaria global, con tipos de interés elevados en Estados Unidos y Europa, está reconfigurando las prioridades de asignación de capital. El rendimiento del bono estadounidense a diez años, por encima del 4,5%, ha empezado a competir directamente con la rentabilidad esperada de las tecnológicas, tradicionalmente el motor del mercado alcista.

Un cambio de paradigma en la asignación de capital

Durante la era del dinero barato, las valoraciones disparadas de empresas como Nvidia o Meta se justificaban por la promesa de beneficios futuros. Ahora, con tipos reales positivos, los inversores exigen rentabilidades inmediatas y castigan a las compañías que no las ofrecen, según analistas de mercados citados en la prensa especializada.

El riesgo, según esta lectura, es que la burbuja de la inteligencia artificial se desinfle no por una regulación adversa o un shock tecnológico, sino por la simple competencia del mercado de bonos soberanos, que ofrece rentabilidades atractivas sin el riesgo de volatilidad de las acciones tecnológicas.

Asia, en el punto de mira

Para los mercados asiáticos, el impacto podría ser especialmente duro. Taiwan, Corea del Sur y China dependen en gran medida de la cadena de suministro de semiconductores y de la demanda de componentes para centros de datos. Si el capital se retira de la IA, Taiwán y Corea del Sur, con exposiciones superiores al 30% de su capitalización bursátil en tecnología, serían los más vulnerables, según cálculos de analistas de la región.

La prensa china sostiene que los inversores globales subestiman el poder del mercado de bonos para imponerse al entusiasmo tecnológico. En un escenario de tipos altos prolongados, la renta fija podría drenar liquidez del comercio de IA durante meses, lo que obligaría a una corrección significativa en las valoraciones de las empresas tecnológicas asiáticas.