La Armada rusa ha posicionado la fragata lanzamisiles Almirante de la Flota Kasatonov y el buque cisterna Akademik Pashin en el puerto argelino de Orán, según ha informado este martes el Ministerio de Defensa ruso. El despliegue refuerza la presencia naval de Moscú en el Mediterráneo, en un escenario de máxima tensión entre la OTAN y Rusia por la guerra en Ucrania y los movimientos en el flanco sur de la Alianza.
Un movimiento estratégico en la costa mediterránea
El puerto de Orán, en la costa mediterránea de Argelia, se convierte así en una base logística para la flota rusa. La fragata Kasatonov, buque insignia de la clase Almirante Gorshkov, está dotada de misiles de crucero Kalibr y sistemas de defensa antiaérea, lo que la convierte en una plataforma naval de alta capacidad ofensiva. El buque cisterna Akademik Pashin garantiza el aprovisionamiento de combustible y víveres para operaciones prolongadas.
Según fuentes del Estado Mayor de la Armada rusa, la escala en Orán forma parte de una serie de rotaciones de la flota en el Mediterráneo que buscan mantener una presencia naval constante en la región. Argelia, aliado histórico de Rusia, mantiene desde hace años una cooperación militar estrecha con Moscú, que incluye la compra de sistemas de armas y ejercicios conjuntos.
Implicaciones para el flanco sur de la OTAN
El movimiento se produce semanas después de que la OTAN anunciara el refuerzo de su presencia en el Mediterráneo, con especial atención a la vigilancia del estrecho de Gibraltar y las rutas marítimas del norte de África. Moscú ha denunciado en reiteradas ocasiones el «cerco» de la Alianza y la expansión de sus infraestructuras militares hacia el este y el sur, que considera una amenaza directa a su seguridad.
El despliegue de la fragata Kasatonov en Argelia permite a Rusia proyectar poder naval a pocas millas de las costas europeas, en un punto neurálgico para el tráfico marítimo y el suministro energético. La base de Orán, utilizada ya en 2024 y 2025 para recaladas de buques rusos, se ha convertido en un enclave recurrente de la armada rusa en el Mediterráneo occidental.
Analistas militares consultados por este periódico señalan que la presencia de buques con misiles Kalibr en esa latitud amplía el radio de amenaza potencial sobre objetivos en el sur de Europa, aunque fuentes del Ministerio de Defensa español han restado trascendencia al movimiento, calificándolo de «rutinario» dentro de los patrones de navegación rusos.




