El almirante Daryl Caudle, jefe de operaciones navales de Estados Unidos, ha advertido a los legisladores de que la Armada podría quedarse sin fondos el próximo mes de julio si el Congreso no asigna recursos adicionales. La advertencia se produjo durante una audiencia presupuestaria celebrada el 13 de mayo de 2026, en la que Caudle señaló que la falta de financiación podría obligar a modificar los programas de entrenamiento y las operaciones en curso.

Según Caudle, la situación es especialmente crítica para los sistemas de armas y la capacidad de mantener la proyección de poder naval en un momento de crecientes tensiones geopolíticas. Aunque no precisó la cuantía exacta del déficit, el almirante subrayó que el margen de maniobra financiero se ha reducido al mínimo debido a los retrasos en la aprobación de los presupuestos anuales y a los incrementos imprevistos de costes en programas clave.

Sin una inyección de fondos adicional, nos veremos obligados a replantear nuestro calendario de entrenamiento y reducir la presencia en zonas de operaciones, lo que tendría un impacto directo en la seguridad nacional,

declaró Caudle ante la comisión de defensa del Congreso.

Un agujero presupuestario recurrente

La Armada estadounidense no es ajena a los problemas de liquidez interanual. En 2023 y 2024 ya se registraron episodios similares que obligaron a congelar contratos y retrasar mantenimientos. Sin embargo, la advertencia de Caudle llega en un contexto de competencia presupuestaria con el Ejército de Tierra y la Fuerza Aérea, que también reclaman aumentos de gasto para modernizar sus arsenales frente a China y Rusia.

El aviso del almirante se produce además cuando el Pentágono negocia con los líderes del Congreso un suplemento presupuestario para el año fiscal 2026. Fuentes del Departamento de Defensa indicaron a los medios que la partida naval podría ser una de las más castigadas si no se logra un acuerdo global antes del receso de verano.

La falta de fondos afectaría especialmente a los grupos de combate de portaaviones y a los submarinos de ataque de propulsión nuclear, cuya disponibilidad operativa depende de complejas cadenas de repuestos y mantenimiento programado. Caudle instó a los congresistas a priorizar la financiación naval para evitar un vacío de poder en el Indo-Pacífico y el Mediterráneo.