La Armada de Chile ha reforzado esta semana las tareas de vigilancia en el norte del país con el despliegue conjunto de medios aéreos y de superficie, en el marco de las operaciones permanentes de control del espacio marítimo. La operación se centró en la fiscalización de la flota pesquera extranjera dedicada principalmente a la captura de calamar rojo (pota) que opera en aguas adyacentes a la Zona Económica Exclusiva (ZEE).
Para la misión, la Armada desplegó el avión de patrulla marítima C295 Persuader, un Bandeirante de patrulla, y el patrullero oceánico OPV «Cabo Odger». Según fuentes de la institución, el dispositivo conjunto permitió cubrir una amplia zona del océano Pacífico frente a las costas de la región de Antofagasta y Tarapacá, donde la presencia de barcos factoría extranjeros suele ser intensa durante la temporada de pesca del calamar rojo.
La fiscalización incluyó labores de identificación, seguimiento e inspección de embarcaciones pesqueras, con el objetivo de verificar el cumplimiento de las normativas nacionales e internacionales y evitar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR). La Armada chilena mantiene un despliegue permanente en la zona, pero operaciones como esta buscan reforzar la presencia disuasoria en un área de alto valor estratégico para la soberanía marítima y los recursos pesqueros del país.
El C295 Persuader, con capacidad de vuelo de hasta 10 horas y equipado con radares y sensores de última generación, es una de las plataformas más avanzadas para la vigilancia marítima en la región. El OPV «Cabo Odger», por su parte, es un patrullero oceánico de la clase OPV80, diseñado para misiones de larga duración en alta mar. La combinación de estos medios permitió a la Armada chilena realizar un control exhaustivo del tráfico marítimo en el norte del país, una zona donde confluyen rutas de navegación y caladeros de pesca internacional.




