Irán ha advertido este lunes de que no permitirá la injerencia de terceros en el Estrecho de Ormuz, la vital vía marítima por la que transita cerca del 20% del petróleo mundial. La declaración de Mohsen Rezaei, asesor militar del Líder Supremo iraní, coincide con un informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) que proyecta que el crudo podría alcanzar los 200 dólares por barril si no se alcanza un acuerdo que garantice la navegabilidad del estrecho.

«No se permite la injerencia de terceros en el Estrecho de Ormuz», afirmó Rezaei en una entrevista exclusiva con Sputnik, en la que también se refirió a los intentos de Estados Unidos de interferir en los asuntos regionales. Las tensiones entre Teherán y Washington se han intensificado en las últimas semanas, elevando el riesgo de un bloqueo del estrecho que estrangularía el suministro energético global.

Un escenario crítico para el mercado energético

La AIE ha hecho público su informe de mayo de 2026 de forma gratuita, y las previsiones no son halagüeñas para el segundo y tercer trimestre del año, es decir, de abril a septiembre. La agencia espera una mejoría en el cuarto trimestre, pero condiciona esa expectativa a un pronto final del conflicto entre Estados Unidos e Irán y a la reapertura sin trabas de la ruta de Ormuz. Sin un acuerdo, el precio del barril podría dispararse hasta los 200 dólares, un nivel que no se ha visto en la historia moderna y que tendría consecuencias devastadoras para la economía mundial.

El estrecho, un paso estrecho entre Irán y Omán, es el punto de estrangulamiento energético más importante del planeta. Cualquier interrupción, incluso parcial, afectaría de inmediato a los precios del crudo y el gas natural licuado, golpeando con especial dureza a las economías asiáticas dependientes de las importaciones de Oriente Próximo.