El líder norcoreano, Kim Jong Un, ha logrado maniobrar hábilmente entre las dos grandes potencias vecinas, China y Rusia, obteniendo concesiones de ambos sin comprometerse por completo con ninguna de las dos. Así lo sostienen analistas citados por medios regionales, que destacan el creciente margen de maniobra de Pyongyang en un contexto de rivalidad sino-rusa y guerra en Ucrania.
Según esta lectura, Kim ha explotado la necesidad que tanto Pekín como Moscú tienen de mantener a Corea del Norte en su órbita. El presidente chino, Xi Jinping, ha reducido drásticamente sus viajes al extranjero —de unos 14 viajes anuales entre 2013 y 2019 a solo cinco en 2025— y prefiere recibir a líderes extranjeros en Pekín, lo que limita su capacidad de presión directa sobre Kim.
Concesiones mutuas
Por un lado, Corea del Norte ha recibido de Rusia apoyo diplomático en Naciones Unidas y posiblemente asistencia técnica y militar, a cambio de suministrar munición y misiles para la guerra en Ucrania. Por otro, China ha respondido con un incremento del comercio bilateral y ayuda energética, tratando de no perder influencia frente a Moscú.
La estrategia de Kim, descrita por algunos analistas como un puzzle geopolítico, consiste en no alinearse completamente con ninguna de las dos potencias, manteniendo a ambas interesadas en cortejarlo. De esta forma, Corea del Norte asegura su supervivencia y obtiene beneficios sin ceder soberanía.
El artículo original, publicado en la prensa asiática, señala que Xi Jinping podría haberse sentido «molesto» por los acercamientos de Kim a Putin, pero que carece de instrumentos eficaces para presionar a Pyongyang sin empujarlo definitivamente hacia Rusia.
La situación refleja un cambio notable respecto a años anteriores, cuando Corea del Norte dependía casi exclusivamente de China. Ahora, la guerra en Ucrania y el aislamiento occidental de Rusia han abierto una ventana de oportunidad que Kim ha sabido aprovechar.
De confirmarse esta tendencia, el equilibrio de poder en el noreste asiático podría verse alterado, con una Corea del Norte más autónoma y capaz de sacar provecho de las divisiones entre sus dos grandes vecinos.




