Mali atraviesa su peor crisis de seguridad desde el golpe de Estado de 2020. Los ataques del 25 de abril de 2026 han dejado al descubierto las profundas fallas de las autoridades de Bamako. La ciudad de Kidal, bastión de los rebeldes tuareg, ha caído en manos de los grupos armados, y el ministro de Defensa maliense ha muerto en los combates, según fuentes oficiales.

El líder de la junta militar, Assimi Goïta, que ya controlaba el poder de facto, ha respondido concentrando aún más las decisiones en su persona. «El poder vacila, pero no se ha derrumbado», señala un análisis de la situación. Goïta ha asumido personalmente la dirección de las operaciones militares y ha destituido a varios altos mandos del ejército, en un intento por evitar el colapso de su régimen.

Un Sahel en llamas

La crisis maliense se inscribe en un deterioro general de la seguridad en el Sahel. Francia completó su retirada militar de Mali en 2022, y la junta ha buscado apoyo en Rusia, a través de los mercenarios de Wagner. Sin embargo, la ofensiva del 25 de abril demuestra que ni la ayuda rusa ni la concentración de poderes han bastado para contener a los yihadistas vinculados a Al Qaeda y al Estado Islámico.

La caída de Kidal, símbolo de la resistencia tuareg, supone un duro golpe para la autoridad de Bamako. La ciudad, que ya estuvo bajo control rebelde entre 2012 y 2013, vuelve a escapar al control del Estado central.

La muerte del ministro de Defensa es el episodio más grave desde que Goïta asumió el poder. El oficial, cuyo nombre no ha sido revelado por razones de seguridad, falleció durante un ataque con mortero contra su convoy, según el Ministerio de Comunicación maliense.

La comunidad internacional, incluida la Unión Europea, ha condenado los ataques. España, que mantiene una misión de entrenamiento de la policía maliense en el marco de la UE, sigue con preocupación la evolución de un conflicto que puede desestabilizar aún más el flanco sur de Europa. El Gobierno español ha instado a todas las partes a retomar el diálogo y garantizar la protección de los civiles.