La empresa estadounidense Katalyst Space Technologies ha cerrado una ronda de financiación de 12 millones de dólares (unos 11 millones de euros) para expandir sus servicios de mantenimiento de satélites a la órbita geoestacionaria (GEO), según ha anunciado la compañía este 17 de junio. La primera misión GEO de Katalyst está prevista para 2027, precedida por una misión en órbita terrestre baja que se lanzará este mismo mes.

La extensión a la GEO aborda un nicho crítico en el mantenimiento de infraestructuras espaciales. La órbita geoestacionaria, situada a unos 35.786 kilómetros de altitud, alberga satélites de comunicaciones, meteorológicos y militares estratégicos, cuya reparación o reubicación es técnicamente más compleja y costosa que en órbitas bajas. Katalyst desarrolla tecnologías de acoplamiento y servicio robótico que permiten prolongar la vida útil de estos activos, reducir la basura espacial y ofrecer opciones de reubicación orbital.

Una ronda con inversores estratégicos

La ronda ha contado con la participación de inversores del sector aeroespacial y de defensa, aunque la compañía no ha revelado los nombres. Con los nuevos fondos, Katalyst prevé acelerar el desarrollo de su vehículo de servicio y contratar personal técnico para las misiones. La empresa compite en un mercado emergente donde también operan firmas como Astroscale, ClearSpace o la japonesa Astroscale Japan, aunque ninguna ha anunciado aún servicio comercial en GEO.

La misión cercana a la Tierra que despegará este mes servirá como banco de pruebas para validar los sistemas de navegación, captura y maniobra antes del salto a la GEO. Según fuentes de la compañía citadas en el comunicado, el éxito de esa misión allanará el camino para el contrato geoestacionario de 2027.

Implicaciones para la seguridad y sostenibilidad espacial

La capacidad de mantener satélites en GEO tiene implicaciones directas para la seguridad nacional y la sostenibilidad del entorno espacial. Los satélites geoestacionarios representan una inversión multimillonaria y, al carecer de mantenimiento, los fallos condenan a estos activos a convertirse en chatarra orbital. Katalyst ofrece una alternativa a su reemplazo completo, reduciendo costes y residuos. Además, la posibilidad de reubicar satélites al final de su vida útil hacia órbitas cementerio contribuye a mitigar el riesgo de colisiones en una órbita cada vez más congestionada.

El mercado de servicios en órbita, valorado en varios miles de millones de dólares, ha despertado el interés tanto de agencias espaciales como del Pentágono. La Fuerza Espacial de Estados Unidos ha identificado la logística orbital como una capacidad crítica para la resiliencia de sus constelaciones militares, lo que podría traducirse en futuros contratos para empresas como Katalyst.