La liga de baloncesto estadounidense NBA ha sido acusada de participar en una operación de blanqueo de la reputación de Emiratos Árabes Unidos, un régimen que apoya a una milicia responsable de cometer genocidio en Sudán. La denuncia, publicada este 8 de junio por el medio especializado Just Security, señala que la asociación entre la NBA y el país del Golfo forma parte de una estrategia más amplia de influencia mediática e inteligencia.
Los vínculos emiratíes con las Fuerzas de Apoyo Rápido
Emiratos Árabes Unidos ha sido señalado en múltiples informes de la ONU y organizaciones de derechos humanos por suministrar armas y financiación a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), la milicia sudanesa que combate al Ejército regular desde abril de 2023. Las RSF y sus aliados han sido acusados de limpieza étnica, violaciones masivas y crímenes de guerra en Darfur y otras regiones, que según la comunidad internacional constituyen un genocidio.
La asociación de la NBA con Emiratos blanquea la reputación de un régimen que apoya a una milicia responsable de genocidio en Sudán, según el informe de Just Security.
El acuerdo, firmado en 2023, incluye la celebración de partidos de pretemporada en Abu Dabi, la creación de una academia de baloncesto y la coproducción de contenidos digitales. La NBA ha defendido la iniciativa como una forma de expandir el deporte, pero los críticos sostienen que normaliza las relaciones con un régimen autoritario implicado en violaciones de derechos humanos.
Operaciones de influencia encubiertas
El artículo de Just Security, citando fuentes de inteligencia, detalla que Emiratos ha utilizado su poder blando deportivo —incluyendo inversiones en fútbol, golf y ahora baloncesto— para distraer la atención de sus vínculos con las RSF y de su papel en la guerra de Sudán. La NBA no ha respondido oficialmente a las acusaciones, aunque fuentes de la liga citadas por la prensa estadounidense aseguran que revisarán el informe.
La denuncia se suma a la creciente presión sobre las organizaciones deportivas para que reconsideren sus acuerdos con países acusados de violaciones de derechos humanos. La ONU estima que más de 150.000 personas han muerto y 11 millones han sido desplazadas por el conflicto en Sudán desde 2023.




